
La llegada de Viviane Morales al Ministerio de Educación ha encendido uno de los debates más polarizantes del panorama nacional. En sus primeras declaraciones públicas como cabeza de la cartera, la funcionaria lanzó una advertencia que sacudió al país político: tras asumir el cargo, el Gobierno detectó lo que calificó como intentos sistemáticos de introducir la llamada “ideología de género” en los programas escolares durante la pasada administración.
Según detalló la Ministra, el fenómeno responde a una avanzada de tintes “woke” enfocada en permear sutilmente los espacios de formación de la niñez colombiana, especialmente a través de los lineamientos de educación sexual integral.
🏛️ La respuesta institucional y el pulso político
Las reacciones no se hicieron esperar. Desde sectores afines al oficialismo y bancadas aliadas, como el Partido Conservador en voces de figuras como Efraín Cepeda, se respaldó la postura del Ministerio, señalando que se han documentado presiones indebidas a menores dentro de las aulas para replantear su identidad de género sin el debido acompañamiento familiar.
En la orilla opuesta, el rechazo fue rotundo. Líderes de oposición y organizaciones sociales salieron al paso para calificar la medida como una estrategia de persecución y censura ideológica que desvía la atención de las urgencias sociales más apremiantes que atraviesa el país.
Mientras tanto, sindicatos del magisterio como Fecode rechazaron categóricamente los señalamientos de adoctrinamiento sistemático, abriendo un nuevo frente de confrontación en la llamada “batalla cultural” que promete marcar el pulso político de los próximos meses.
Por: Faber Silva Mahecha – Redacción Revista Mi Nación







