
Por: Kenda Lucía Caldera Garavito
A decir verdad, en los últimos siete años, no sé con exactitud cuántos mensajes le he enviado a nuestro Presidente. Antes lo hacía vía Twitter, ahora X, cuando usted se desempeñaba como Senador. Me emocionaba profundamente porque, en ocasiones, cuando tenía suerte, lograba que me contestara uno de esos mensajes. Lo hacía con pocas palabras, pero muy dicientes, decentes y significativas. En uno de ellos, me dijo que le escribiera a su correo electrónico y, desde entonces, cuando puedo, le escribo. Le cuento sobre mis cosas y cómo me va en la vida. A la fecha, no tengo la certeza de si los ha leído o si aún ese es su correo electrónico, pero sé que los mensajes se envían. Igual, le sigo escribiendo por X y, de vez en cuando, cuando me queda tiempo, comento algunos de sus mensajes. Desde que asumió la presidencia, establecer comunicación con usted es más complicado, así que espero, señor Presidente, que de alguna manera lea esta misiva. Haré todo cuanto esté a mi alcance para que así sea.
Siempre me ha gustado la política y el derecho; me he debatido entre esos dos grandes amores. Ahora, gracias a este medio de comunicación, puedo expresar mi opinión sobre lo que acontece en la política nacional. En esta carta, no pretendo elogiar su gestión, señor Presidente, y mucho menos atacar a usted, a su familia o a su gobierno. Intentaré, ante todo, ser objetiva y neutral.
Sin lugar a dudas, tener un Presidente de izquierda es algo novedoso para nuestro país, que siempre estuvo gobernado por la derecha. Para muchos, quizás era impensable que un exguerrillero llegara a ocupar la más alta dignidad del Estado, pero los tiempos cambian, y a decir verdad, no es el único Presidente que ha llegado a ocupar un alto cargo con condiciones similares. Aunque a usted, Presidente Petro, le ha tocado enfrentar grandes dificultades. Admiro su tenacidad, su perseverancia, su gran oratoria para dirigirse a los colombianos en cualquier escenario en el que pueda hacerlo, y ante los diferentes organismos internacionales. Admiro su capacidad de lucha, su convicción y su deseo de reivindicarse con la sociedad colombiana. Además, valoro el hecho de haber tenido la firme e inquebrantable voluntad de desmovilizarse y defender sus ideales sin volver a empuñar las armas en contra del pueblo colombiano. Considero que, desde su desmovilización del M-19, siempre tuvo claro a dónde quería llegar, y eso es algo digno de resaltar: su perseverancia. No todos quienes se someten a un proceso de paz tienen la verdadera voluntad y vocación para hacerlo, así que bien puede decirse que el proceso de desmovilización del que proviene usted, señor Presidente Petro, ha sido más que exitoso.
No tengo la fortuna de conocerlo personalmente, señor Presidente, pero reconozco su trayectoria como exmilitante del M-19, como político, representante a la Cámara, diplomático y senador de la república, desde donde se destacó por destapar grandes escándalos de corrupción y por sus sólidos debates de control político. Tampoco puedo olvidar su desempeño como alcalde de Bogotá, donde también logró destacar, pese a la temeraria destitución que le impuso el exprocurador de la época. Considero que siempre tuvo clara su meta: ser Presidente de Colombia, y no descansó hasta lograrlo. En su caso, aplica el dicho de que “a la tercera va la vencida”. Usted siempre ha luchado, a su estilo, por obtener lo que se ha propuesto. Si lo ha hecho bien o mal, no me corresponde a mí decirlo. De lo que sí estoy segura es que la historia se encargará de reconocérselo.
De momento, solo puedo decir que ha sido muy perseverante en la consecución de sus objetivos, así que, por favor, encarecidamente le pido, señor Presidente, que no pierda el rumbo.
Por otro lado, señor Presidente, teniendo en cuenta la masiva votación que usted obtuvo en las urnas, luego de haber hecho una campaña basada en las promesas de cambio y de gobernar con y para el pueblo colombiano, uno de los grandes pilares fundamentales, hoy, después de poco más de dos años de haber iniciado su gobierno, tras varios aciertos y desaciertos, considero que ha llegado el momento de replantear las cosas. Sé que usted se ha enfrentado a muchos escándalos durante su periodo presidencial, que en múltiples ocasiones la opinión pública le ha sido adversa, a veces por la prensa y las redes sociales, que se han enfocado más en señalar cada pequeño error para convertirlo en un escándalo mediático, en lugar de destacar el trabajo que usted y su equipo de gobierno han venido realizando, el cual también merece ser resaltado.
Pero más allá de todo esto, señor Presidente, quiero pedirle que, por favor, no defraude la esperanza que el pueblo colombiano depositó en usted. No defraude al elector que fue a las urnas con la ilusión de lograr un verdadero cambio en beneficio del país. No defraude a los jóvenes que confiaron en su propuesta, ni a los más humildes, que, con el anhelo de un futuro mejor, creyeron ciegamente en usted y lo apoyaron.
Aunado a lo anterior, señor Presidente, con todo el respeto que usted se merece, considero que ha llegado el momento de retomar el rumbo. Usted debe tomar nuevamente las riendas de su gobierno. No permita que otros tomen decisiones importantes para el país en su lugar. No permita que su popularidad siga en declive ni que lo negativo sea lo que prevalezca en los medios nacionales e internacionales. Ha llegado el momento de gobernar de la mano del pueblo, tal como lo prometió en su campaña, y no con los mismos de siempre, que han llegado a su gobierno, no sé de qué manera, y se han enquistado en él, resaltando por lo malo: sus escándalos de corrupción y su mal ejemplo como políticos.
Aún está a tiempo, señor Presidente, de hacer las cosas bien. Es momento de depurar su gobierno de todos aquellos que resultan perjudiciales para el país y para los intereses del pueblo colombiano. Considero que la mujer más poderosa e influyente en su gobierno debería ser la Vicepresidenta o la Primera Dama, no otra persona, y menos aquella de la que se especula en el murmullo popular que toma decisiones en el gobierno.
Presidente Petro, yo siempre he dicho que lo quiero mucho, lo admiro, lo respeto y lo defiendo cuando sé cómo están sucediendo las cosas. Quiero que sepa, señor Presidente Gustavo Petro, que usted es el referente de muchos, el modelo a seguir políticamente para todas esas personas que creen en la izquierda. Usted es la persona que representa política e ideológicamente a quienes votaron por usted. Es el referente y modelo a seguir de los jóvenes y de quienes lo apoyaron, y por esas personas es necesario un verdadero cambio. Nunca es tarde para retomar el rumbo, Presidente.
Concéntrese en lo verdaderamente importante. No permita que la delincuencia y los grupos al margen de la ley siembren nuevamente el miedo y la zozobra en nuestro país. Es doloroso ver cómo atacan guarniciones militares, donde personas inocentes mueren masacradas a mansalva, como sucedió recientemente en Puerto Jordán. No porque ataques similares no hayan ocurrido en otros gobiernos, ¡no!, porque en todos ha habido ataques. Pero es triste saber que esto siga sucediendo, especialmente cuando se habla de una paz total. Créame, señor Presidente, sé lo que se siente perder de un momento a otro a un ser querido como consecuencia de la guerra.
Es triste y genera impotencia ver cómo el ejército colombiano, que antes patrullaba nuestras vías, ahora está siendo desplazado por los grupos armados, que controlan las carreteras, como sucede en el páramo de Sumapaz, donde recientemente se les ha visto patrullando la zona. Es indignante para mí ver lo que sucede en el Cauca, uno de los departamentos que más quiero. Allí no solo atacan a la fuerza pública, sino que también se cometen violaciones al derecho internacional humanitario en cada ataque perpetrado. Me duele, señor Presidente, lo que ocurre en municipios del Huila, donde las personas son carnetizadas para cobrarles extorsiones, sin respetar a nadie, porque hasta el jornalero tiene que pagar.
Obviamente, señor Presidente, no todo lo que ha ocurrido en estos dos años de mandato ha sido negativo. Es necesario, y justo por supuesto, resaltar —faltaba más— los grandes aciertos de su gobierno. Solo por citar algunos ejemplos, el hecho de poner la paz total como eje central de su administración y tener la voluntad de sentarse a negociar con el ELN tiene su mérito. Considero que todo esfuerzo dirigido a lograr la paz en cada rincón de nuestro país vale la pena.
Igualmente, su lucha contra el narcotráfico ha sido destacable, con resultados operacionales por parte de la fuerza pública que son dignos de aplauso. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela, sin lugar a dudas, ha traído beneficios económicos y comerciales a ambas naciones.
Su visibilización de los menos favorecidos, como los pueblos indígenas y las minorías étnicas, ha sido muy positiva. El nombramiento de personas provenientes de estas comunidades en altos cargos nacionales es algo pocas veces visto en nuestro país. Su apoyo a la educación superior, con la implementación de la matrícula cero y la expansión de universidades y sedes universitarias a zonas apartadas, ha sido fundamental. Esto ha evitado la fuga de cerebros y ha brindado oportunidades reales de estudio a los menos favorecidos, incluyendo también la formación en las fuerzas armadas y la policía. Este es, sin duda, uno de sus mayores logros.
Lo felicito, señor Presidente, por hacer efectiva la entrega de tierras productivas a los campesinos, parte de su reforma agraria, y por la creación del Ministerio de Igualdad y Equidad en nuestro país. Además, la reforma pensional, de la que usted debe sentirse muy orgulloso, es un logro gigantesco para su gobierno.
Como ve, señor Presidente, no todo ha sido negativo. Hay muchas cosas buenas que merecen ser destacadas y conocidas por el público.
Doctor Gustavo Petro, usted es el primer Presidente de izquierda que ha tenido este país, y deseo de todo corazón que no sea el último. Está abriendo camino no solo para usted, sino para toda una generación de compatriotas que se identifican ideológica y políticamente con su liderazgo. Hay quienes lo ven a usted y aspiran a seguir su legado.
Permítame insistir, señor Presidente: le pido que no defraude al pueblo colombiano. No más escándalos de corrupción, no más favoritismos, no más de lo mismo. En cambio, dedíquese a mostrar los logros positivos de su gestión día a día. Muéstrele al país resultados concretos en áreas clave como la salud, la educación, la inversión social y la creación de empleos dignos. Genere resultados operacionales tangibles y aproveche lo que queda de su mandato para hacer una labor ejemplar. Usted ya ha demostrado ser una persona inteligente. Rodéese de personas que compartan sus ideales y no de aquellos que solo buscan intereses personales.
Presidente Petro, encamine su proyecto presidencial y tome las riendas del país. Usted tiene la capacidad para hacerlo mejor de lo que lo ha venido haciendo. Levante su popularidad y recupere la imagen positiva que tenía cuando asumió la presidencia. Demuéstrele a esos más de once millones de colombianos que votaron por usted que pueden confiar en su liderazgo. Este es el momento preciso para redirigir el rumbo y hacer historia, para que las generaciones futuras lo vean como un referente de que es posible hacer las cosas bien desde el poder.
Demuestre que es un buen gobernante. Muéstrele al país, con hechos, que l electorado no se equivocó al confiar en usted. Aunque no es perfecto ni tiene todas las soluciones para los problemas que han afectado al país durante años, sí tiene la disposición de enderezar el rumbo y tomar el control de la nación.
No permita que se cierren las puertas para quienes, en el futuro, deseen continuar con las banderas del Pacto Histórico y la izquierda colombiana. De usted depende que ese sueño de seguir gobernando, o volver a hacerlo, sea una realidad para algún líder de izquierda en el futuro. Usted es el referente a seguir. Por favor, gobierne con y para el pueblo, y tome decisiones pensando siempre en su bienestar.
Ha logrado algo impensable: unir a los partidos de izquierda en torno a su figura. Desde el principio, ese ha sido uno de sus mayores logros. Por eso, señor Presidente, lo insto a representar dignamente a la izquierda de este país y al pueblo colombiano.









