La llegada de Donald Trump por segunda vez a la Casa Blanca, está rodeada de polémicas profundas. El nuevo presidente ha enfilado su discurso contra México, Canadá, La OTAN, Ucrania, China, Venezuela; casi nadie ha quedado por fuera de sus críticas y amenazas. Como es costumbre en él, la agitación y el estilo antidiplomático son rasgos de su personalidad política, sin embargo no siempre sus acciones han coincidido con el tono agresivo que le caracteriza. Analizamos los principales escenarios en los que Trump ha amenazado alterar y sólo el tiempo nos dirá qué tanto de ello ejecutó.

OTAN, Ucrania y Rusia
Lo primero que se escuchó de Trump referente al conflicto en Ucrania, es que el “terminaría la guerra en 24 horas“, posteriormente sus declaraciones cuestionaron la pertinencia de mantenerse en la OTAN, así como la exigencia que haría para que los países miembros de ese bloque, aumentaran su presupuesto en defensa a 5%, lo cual es un grave problema para economías como la española que no llegan ni a dos puntos de su PIB. En ese sentido Trump lanzó su primera amenaza en este esnecerio y fue reducir drásticamente la ayuda militar estadounidense a Ucrania y la reconsideración de la pertenencia a la OTAN
Si bien Donald Trump ha pedido al presidente Vladímir Putin, un alto el fuego inmediato en Ucrania, lo cierto es que ha hecho defensas públicas a Rusia en las que ha alabado sus éxitos militares hisóricos como la derrota a Hitler y a Napoleón.
Sus palabras hicieron saltar las alarmas no sólo en Ucrania provocnándo que Zelensy acudiera a reunirse en París con Trump, sino entre los círculos más altos de la OTAN. Sin embargo, no le será fácil salir de la organización, no sólo por el liderazgo y la esfera de influencia que está en juego, sino porque la mayor parte del presupuesto destinado a Ucrania se consume en los mismos Estados Unidos, donde la asesoría y el armameno suministrado, son un mercado local significativo.
“Debería haber un alto el fuego inmediato y comenzar las negociaciones”, escribió en su red social Truth. añadiendo: “Conozco bien a Vladímir Putin. Este es su momento de actuar. China puede ayudar. El mundo está esperando”. haciendo referencia a la mediación de Pekín, intentando configurar una nueva conferencia de paz.
Zelenski describió sus conversaciones con Trump, acompañado por Macron, como “constructivas”, pero reiteró la necesidad de una “paz justa y sólida” que no se derrumbe ante futuras agresiones rusas. “Cuando hablamos de una paz efectiva con Rusia, debemos hablar en primer lugar de garantías de paz efectivas. Los ucranianos quieren la paz, más que nadie. Rusia trajo la guerra a nuestra tierra”, señalo en una publicación en Telegram el domingo.
Cuando a Trump se le preguntó sobre el hecho de recortar la ayuda estadounidense a Ucrania, respondió: “Posiblemente”. A sabiendas de que las armas y el apoyo militar de Estados Unidos son cruciales para la defensa de Ucrania contra Rusia.
Por su parte y ya en casa. el llamamiento de Donald Trump a un alto el fuego inmediato ha sido recibido con dudas. Así, el teniente general retirado HR. McMaster, exasesor de seguridad nacional de Trump, advirtió contra la expectativa de una resolución rápida. “Lo que me preocupa es esta idea errónea de que Putin puede ser aplacado, que Putin llegará a algún tipo de acuerdo”, dijo McMaster a un medio de comunicación local. “¿Qué tal si le damos a Ucrania lo que necesita para defenderse y le decimos a Putin que va a perder esta guerra?”, insinuaba.
Mientras que el Gobierno de Biden ha evitado presionar a Ucrania para una tregua inmediata, temiendo que podría forzar concesiones perjudiciales y permitir a Rusia reagruparse, Donald Trump ha desmostrado e}tener un perfiol más resolutivo, su figura política es capaz de organizar acuerdos rápidos y sus movimientos en materia de geopolítica han contado con aprobación pese a lo temerarios que han resultado, como por ejemplo el acercamiento exitoso a Korea del Norte y la propia relación con Putin que por la totalidad de su periodo distensionó la polaridad acostumbrada entre las dos potencias.

América
Uno de los puntos en los que las derechas globales hacen énfasis continuamente es en la migración. Para Ámerica Latina la balanza ha estado en negativo respecto de los Estados Unidos casi desde el origen de las repúblicas. No han sido pocos los eventos historicos en los que la influencia norteamericana ha sido determinante e incuslo intrusiva para el desarrollo y la autonomía del sur, en ese sentido adquiere relevancia en caso venezolano, la sanciones contra el regimen chavista, a la postre asfixiaron la economía de dicho país, decantándose en un fenómeno migratorio profundo que, ha acentuado el volumen de ingresos ilegales en los Estados Unidos, a tal punto que incluso el reconocido grupo criminal de origen venezolano “Tren de aragua“ ha hecho presencia en 16 Estados.
Donald Trump, en campaña centró la atención nacional en un popular suburbio del área metropolitana de Denver —donde en los últimos dos años se han instalado en torno a 30.000 venezolanos—, al describirlo falsamente como una “zona de guerra”. También, respecto de Venezuela, se le oyó decir “Pudimos quedarnos con todo su petróleo”, sin el menor asomo de vergüenza.
Sobre México en primer lugar dijo que aumentaría los aránceles de los productos que ingresen a su país hasta en un 25%, afirmación que fue cuestionada por la presidenta Sheibaum en virtud de los beneficios que los tratados comerciales suscritos entre ambos países que han beneficiado más a EE.UU que al propio méxico, además en un tono conciliatorio y pácifico, argumentó que la respuesta su gobierno sería contestar un arancel con otro.
Más grave aún e incluso absurdo fue el momento en que Trump sugirió elevar el status de los carteles mexicanos a “grupo terrorista“ lo que según las políticas internacionales estadonunidesnses, le habilitaría para invadir territorio mexicano; Sheibaum nuevamente en su ya definido tono mesurado, expresó que la soberanía del territorio mexicano es inviolentable.
Contra Canadá recientemente sugirió que su Estado debería desaparecer para ser absorvido por la Casa Blanca, y que también haría una guerra arancelaria del mismo tenor que la sugerida contra México: 25%. Declaraciones mediáticas que tienen su respectivo público, pero que a los ojos de la razón rayan el absurdo.
Esta semana Donald Trump dijo en una conferencia de prensa en su resort de Florida que no podría empeñar su palabra en evitar una confrontación militar por su deseo de poner Groenlandia y el Canal de Panamá bajo control de Estados Unidos.
“No puedo asegurarles nada de eso, pero puedo decir esto: los necesitamos para la seguridad económica”, cuando se le preguntó si podía asegurar a otras naciones que no recurriría a la coerción económica o militar para lograr esos objetivos, contestó: “No voy a comprometerme con eso”.
Los comentarios se produjeron días después de que Trump sugiriera su deseo de expandir la influencia de EE.UU. en su propio hemisferio, incluso cambiando el nombre del golfo de México por el de golfo de América, intensificando las discrapancias con su vecino del sur: “Vamos a cambiar el nombre del golfo de México por el de golfo de América, que tiene un hermoso anillo que cubre mucho territorio”.
Así las cosas, el discruso del electo presidente que toma posesión el próximo 20 de enero, de cumplirse, provocaría un escenario irremediablemente violento en el continente, no obstante como ya se ha visto, él parece ser más un agitador que un guerrerista o peor aún un ineficiente, recordemos que en su anterior administración se levantó el polémico muro fronterizo y a partir de ahí (y no por ello) se incrementó exponencialmente la migración.

Otras afectaciones a LATAM
Las ventas récord de bonos gubernamentales, entre otros factores, impulsaron US$127.000 millones en emisiones en el extranjero el año pasado, lo que supone un aumento del 42% respecto de 2023, y se prevé una cifra similar para este año.
Sin embargo, hay dudas frente al rumbo de la Reserva Federal en cuanto a los recortes de las tasas de interés. Y es que el regreso Trump es uno de los factores inmediatos que podrían impactar la emisión de la deuda.
La emisión latinoamericana es más sensible a las perspectivas de la economía y las tasas estadounidenses, según Sergey Dergachev, responsable de deuda corporativa de mercados emergentes de Union Investment Privatfonds GmbH en Fráncfort.
“América Latina seguirá emitiendo, pero será selectiva”, afirmó. La región “tendrá que navegar entre las nuevas políticas económicas y geopolíticas de Trump, y la función de reacción de la Fed. El entorno puede volverse más volátil”.
La clave estará en la velocidad con la que la Fed bajará las tasas, teniendo como referencia las guerras arancelarias que propone Trump, las políticas migratorias y el reordenamiento geopolítico, dichas empresas avivarán la inflación, lo que se traduciría en menos recortes en la tasa de interés y estrecharía la ventana para la venta de deuda. Los bonos de los mercados emergentes ya están empezando desfinanciers, según datos de EPFR recopilados por Morgan Stanley.
“La mayoría de las empresas adelantaron el endeudamiento porque no saben lo que traerá Trump”, dijo Omotunde Lawal, jefe de crédito corporativo de mercados emergentes en Barings Investment Services. “Si las tasas se mantienen más altas en la administración Trump y con más volatilidad, entonces podríamos ver volúmenes más bajos”.
Es decir que los gobiernos, que en primer medida acuden primero al mercado, se verán obligados a lidiar con el impacto de la presidencia de Trump no solo en las tasas globales, sino también en el dólar; moneda que vivió en 2024 su mejor año en casi una década.
Los riesgos políticos también abundan como consecuencia de una de las caracteristicas del estilo trumpista: la siembra de incertidumbres. La creciente preocupación por los déficits presupuestarios ha asolado los mercados desde Brasil hasta Colombia, mientras que México aprobó una amplia reforma del sistema judicial que, según algunos, incluida Moody’s Ratings, presenta el riesgo de erosionar sus controles y equilibrios. Los inversionistas también estarán atentos a las elecciones presidenciales en Chile y a una votación legislativa en Argentina, todo lo cual podría traer volatilidad y mellar la confianza.
“Todavía hay dudas sobre los mercados emergentes”, dijo Miguens de JPMorgan, “en particular sobre América Latina, cuando se trata de fundamentos”.