
Abelardo de la Espriella llegó por primera vez a la Casa de Nariño, pero no despachará desde allí

El presidente de Colombia arribó este miércoles 12 de agosto al histórico Palacio de Nariño, cinco días después de asumir el cargo. Su Gobierno mantiene la decisión de trasladar el despacho presidencial en Bogotá al Palacio de San Carlos y convertir la tradicional sede del Ejecutivo en un museo abierto al público.
El mandatario arribó en helicóptero al histórico complejo presidencial, en una visita que llamó la atención por tratarse de su primer ingreso a la sede tradicional del Ejecutivo colombiano como jefe de Estado. De acuerdo con los reportes conocidos, De la Espriella cumplió allí parte de su agenda y posteriormente se trasladó al Palacio de San Carlos, donde tiene previsto desarrollar sus actividades presidenciales en Bogotá.
La presencia del presidente en la Casa de Nariño ocurre en un contexto particular. A diferencia de sus antecesores, De la Espriella decidió que no utilizará el tradicional palacio como su despacho presidencial permanente.
Una decisión que rompe con la tradición
Antes de asumir el cargo, el mandatario había anunciado que la Casa de Nariño dejaría de ser la sede habitual de la Presidencia en Bogotá y que sería transformada en un museo abierto al público.
En su lugar, el presidente señaló al Palacio de San Carlos, actual sede de la Cancillería, como el lugar desde donde ejercerá sus funciones cuando permanezca en Bogotá. La decisión hace parte de su propuesta de descentralizar el ejercicio del poder y establecer presencia permanente del Gobierno en distintas regiones del país.
De la Espriella también ha planteado que Barranquilla sea una sede permanente de la Presidencia, además de establecer sedes alternas en Medellín y Cali. Incluso anunció que impulsará ante el Congreso un proyecto de acto legislativo para reconocer a Barranquilla como capital alterna de Colombia.
La primera llegada como presidente
La llegada de De la Espriella a la Casa de Nariño adquiere así un significado especial: aunque el mandatario ingresó por primera vez al histórico edificio durante su administración, su presencia allí no modifica, hasta ahora, la decisión de trasladar el despacho presidencial.
El hecho también contrasta con la tradición institucional colombiana, en la que la Casa de Nariño ha sido durante décadas uno de los principales símbolos del poder Ejecutivo y el escenario habitual de reuniones de Gobierno, actos oficiales y decisiones trascendentales para el país.
El Gobierno ha planteado que la transformación del inmueble en museo permitirá abrir este espacio histórico a los ciudadanos y darle un nuevo uso cultural.
Un nuevo modelo de Presidencia
La decisión de De la Espriella de no despachar desde la Casa de Nariño hace parte de una propuesta más amplia de descentralización del Gobierno nacional.
El presidente ha planteado una administración con presencia en diferentes ciudades, particularmente en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Cali, con el propósito de acercar las decisiones del Ejecutivo a las regiones.
Por ahora, la imagen de Abelardo de la Espriella llegando a la Casa de Nariño quedará como uno de los primeros episodios de su mandato, pero con una particularidad histórica: el presidente ingresó al tradicional palacio presidencial, pero mantiene su decisión de no convertirlo en su centro habitual de gobierno.
Revista Mi Nación continuará informando sobre los cambios institucionales y las decisiones del nuevo Gobierno de Colombia.







