A cumplirse un mes de la catástrofe que sacudió al país, las cifras oficiales revelan la magnitud del desafío humanitario y fiscal que enfrenta el territorio nacional tras el movimiento telúrico catalogado como el peor del siglo. Pese a la devastación, el país avanza en las labores de recuperación y asistencia.
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Impacto humano desolador: El balance consolidado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo reporta más de 661.000 personas damnificadas en todo el país, reflejando el alcance devastador del fenómeno sísmico.
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Pérdidas humanas: Las autoridades confirmaron que el número de víctimas fatales supera los 330 fallecidos, mientras continúan las labores de asistencia a los miles de heridos y familias que perdieron a sus seres queridos.
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Crisis en vivienda e infraestructura: El colapso total y las graves averías estructurales en miles de edificaciones mantienen a una porción considerable de la población en albergues temporales, a la espera de soluciones habitacionales definitivas.
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Educación en pausa: La infraestructura escolar sufrió daños severos en las zonas de mayor impacto, afectando el normal desarrollo de las actividades académicas y obligando a rediseñar esquemas de escolaridad transitorios.
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Balance de aportes y recuperación: Aunque se han destinado recursos de emergencia y ayudas humanitarias internacionales y nacionales, la reconstrucción avanza en medio de grandes retos fiscales para restablecer las vías, los servicios públicos y la economía de las regiones más golpeadas.

