
A raíz del nombramiento de Daniel Mendoza, conocido por ser el productor del seriado “El Matarife” además de ser un abogado activista que ha librado batallas jurídicas en contra del expresidente Uribe, como embajador en Tailandia, una lluvia de críticas se ha desatado pues salieron a relucir videos íntimos del mencionado productor. Lo que argumentan las voces críticas al nombramiento es que una personalidad que represente al país, no puede tener una vida pública indecorosa. Como si no fuera ya esta, una sociedad lo suficientemente hipócrita.
Los escándalos familiares de integrantes de los tres poderes, jamás han faltado; hijos naturales, divorcios, infidelidades, relaciones tropezadas, forman parte del paisaje social en todas las esferas del poder.
Gustavo Petro no sólo ha salido en defensa de Daniel, sino además ha dado un golpe de mesa, expresando su concepto del amor. En sus palabras siempre que no se hiera a otro, ni se atropelle su voluntad, toda expresión de amor es sinónimo de libertad. No se equivoca.
“Me dicen que censure párrafos de una novela por sus contenidos fuertes o que haga culpable a una persona porque sale en fotos sexuales con mujeres adultas o a la mujer que lo haga con hombres adultos, que libremente han tomado esa decisión”, escribió Petro.
Ante la posibilidad de censurar, el presidente añadió: “Jamás. Si lo hiciera sería un fascista y soy un demócrata radical y libertario”.
No sólo en su cuenta de X sino en su discurso en Barranquilla, Petro extendió su defensa de la libertad de expresión y libre voluntad en la creación artística “Tendría que censurar a Nabokov y a Henri Miller y a Sade, a Bocaccio y a muchos más. Tendría que quemar libros y hacer hogueras con ellos”.
Petro, además criticó la historia de la represión y la intolerancia, haciendo un paralelo con la Santa Inquisición y las persecuciones de mujeres durante la Edad Media. “Tendría que repetir la historia de la Santa Inquisición y la quema de quienes llamaban brujas, y que no eran más que miles de mujeres libres en la edad media puritana europea y americana”, indicó, dejando claro su pensamiento acerca de la libertad humana, que es a fin de cuentas, la libertad del corazón.








