La violencia de las organizaciones criminales obligó a modificar nuevamente el calendario electoral. La primera vuelta presidencial y legislativa quedó programada para el 18 de julio de 2027, mientras crece la presión internacional para recuperar el control del territorio.
Haití vuelve a aplazar su esperado regreso a las urnas. El Consejo Electoral Provisional anunció un nuevo calendario que fija para el 18 de julio de 2027 la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, junto con el referéndum constitucional. La segunda vuelta quedó prevista para el 4 de octubre del mismo año.
La decisión refleja la gravedad de la crisis que atraviesa el país caribeño, donde las bandas armadas mantienen una fuerte presencia territorial, desafían a las autoridades y dificultan las condiciones necesarias para organizar unos comicios seguros. Haití lleva aproximadamente una década sin celebrar elecciones presidenciales y continúa enfrentando una profunda inestabilidad institucional.
La violencia golpea a la población civil
La situación en Puerto Príncipe, la capital haitiana, se ha deteriorado por los enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas de seguridad. Los tiroteos, las explosiones provocadas por drones y las operaciones policiales han dejado a numerosos civiles expuestos a la violencia.
Médicos Sin Fronteras informó que, entre el 18 y el 26 de octubre, atendió a 30 personas heridas por disparos y explosiones de drones en sus hospitales de Tabarre y Cité Soleil. Entre los afectados había mujeres, niñas y niños. La organización también advirtió sobre las dificultades para mantener sus servicios médicos y el suministro de agua tratada en las zonas afectadas.
El Salvador aumenta su presencia militar
La crisis también provocó una nueva operación internacional. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunció el envío de efectivos militares a Haití después de que cuatro integrantes salvadoreños de la Fuerza de Supresión de Pandillas desaparecieran tras una emboscada ocurrida el 18 de octubre en las afueras de Puerto Príncipe.
El despliegue busca apoyar las labores para localizar a los militares desaparecidos. Sin embargo, la participación de tropas adicionales abrió interrogantes sobre el alcance de la operación, su coordinación con las fuerzas internacionales y las consecuencias que podría tener para la población civil.
La situación mantiene bajo presión a las autoridades haitianas y a los países que participan en los esfuerzos internacionales para contener a las bandas armadas.
Una crisis que amenaza el regreso a la democracia
El aplazamiento electoral representa otro golpe para la institucionalidad haitiana. Sin condiciones mínimas de seguridad, la organización de elecciones nacionales enfrenta enormes dificultades logísticas y políticas.
La comunidad internacional insiste en la necesidad de recuperar el control territorial, proteger a la población y garantizar un proceso electoral creíble. Mientras tanto, millones de haitianos continúan enfrentando desplazamientos, inseguridad y dificultades para acceder a servicios básicos.
El desafío de Haití ya no se limita a recuperar la estabilidad política: también consiste en reconstruir la autoridad del Estado y garantizar que las bandas armadas dejen de imponer sus propias reglas en amplias zonas del país.

