
Donald Trump ha logrado una contundente victoria en las elecciones presidenciales. Su regreso a la Casa Blanca tras una campaña intensa y polarizada está enmarcado en que ganó la mayoría de los votos en el Colegio Electoral. La contienda estuvo marcada por debates acalorados sobre temas como la economía, la inmigración, la seguridad nacional y la política exterior, frente a una Kamala que no tuvo el mismo tiempo de campaña y que además, según varios analistas. sufrió los intencionados tropiezos que Biden como presidente en ejercicio puso en su campaña. El más recordado fue cuando Joe llamó “basura” a los electores de Trump y ya vimos como resultó.
Estados clave como Florida, Pensilvania, Ohio y Michigan, apoyaron a Trump, especialmente los votantes de clase trabajadora y los sectores conservadores, curiosamente también con un voto voto latino que se ha inclinado progresivamente al sector republicano. En su discurso de victoria, Trump agradeció a sus seguidores y reiteró su compromiso de “hacer grande a América otra vez”, un lema que sigue resonando entre sus bases. Destacó que su prioridad será revitalizar la economía estadounidense, mejorar la seguridad en las ciudades y restaurar la confianza en las instituciones gubernamentales, que, según él, han sido debilitadas por la administración de Biden. El resultado de las elecciones de 2024 ha dejado a muchos en el país sorprendidos y divididos, reflejando una cada vez más polarizada política no solo en los Estados unidos sino en la mayoría del hemisferio occidental.

La victoria de Donald Trump tendría profundas implicaciones para América Latina, tanto en términos de relaciones diplomáticas como de políticas económicas y migratorias. Trump, conocido por su enfoque populista y nacionalista, podría cambiar nuevamente la dinámica de las relaciones de Estados Unidos con los países de la región que en el entretanto de su salida del poder, se han inclinado al progresismo.
1- Política migratoria más estricta Uno de los temas centrales de la administración de Trump durante su primer mandato fue la política migratoria. Con su victoria en 2024, es probable que implemente medidas aún más estrictas contra la inmigración, especialmente desde América Latina. Esto incluiría la construcción de más barreras en la frontera con México, un aumento en las deportaciones y una política de “cero tolerancia” hacia los migrantes indocumentados. Además, es posible que se amplíen las políticas que limitan el asilo y la reunificación familiar. Para muchos países de Centroamérica y el Caribe, esto significaría una mayor presión para abordar las causas estructurales de la migración, como la pobreza, la violencia y la corrupción.
2. Relaciones comerciales y económicas
Trump ha sido un firme defensor de la renegociación de acuerdos comerciales en términos que beneficien a Estados Unidos. Durante su primer mandato, sacó a EE.UU. del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y renegoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se transformó en el T-MEC con México y Canadá. Si gana nuevamente, es probable que busque reestructurar acuerdos comerciales con países latinoamericanos, priorizando acuerdos bilaterales que favorezcan los intereses de Estados Unidos. Esto podría representar tanto oportunidades como desafíos para países que dependen de las exportaciones a EE.UU., como México, Brasil o Argentina.
3. Reconfiguración de las relaciones diplomáticas
Trump tiende a adoptar una postura de “América primero”, lo que sugiere que su administración probablemente seguiría un enfoque menos multilateral y más bilateral en sus relaciones con América Latina. Esto podría traducirse en una política más alineada con regímenes autoritarios, como los de Brasil bajo Jair Bolsonaro (en su momento) o el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador, quienes han mostrado afinidad con Trump. A su vez, su relación con gobiernos progresistas de la región, como los de México, Colombia o Bolivia, podría volverse más tensa. La presión para adoptar políticas que se alineen con los intereses de Washington podría intensificarse.
4. Seguridad y lucha contra el narcotráfico
Trump ha sido un crítico feroz del narcotráfico y el crimen organizado en América Latina. En su segundo mandato, podría continuar con su política de “guerra contra las drogas”, presionando a los gobiernos de la región para que intensifiquen sus esfuerzos en la lucha contra los cárteles de narcotraficantes y el crimen organizado, incluso con la posibilidad de una mayor injerencia militar en países como Colombia, México y Centroamérica. Esto podría generar tensiones con gobiernos que ya han expresado su descontento con la intervención estadounidense en estos temas.
5. Impacto en la cooperación en temas ambientales
El enfoque de Trump hacia el cambio climático y el medio ambiente ha sido uno de sus puntos más controvertidos. Durante su primer mandato, se retiró del Acuerdo de París y deshizo numerosas regulaciones ambientales internas. En su segundo mandato, la postura de Estados Unidos podría no ser favorable a iniciativas globales sobre sostenibilidad y protección ambiental, lo que afectaría a países latinoamericanos, muchos de los cuales enfrentan graves retos medioambientales, como la deforestación en la Amazonía o los efectos del cambio climático en el Caribe. Además, es posible que recorte.
6. Fortalecimiento de la política sobre Cuba y Venezuela
Trump ya había implementado medidas contundentes contra los regímenes de Nicolás Maduro en Venezuela y Raúl Castro en Cuba, aplicando sanciones económicas y bloqueos. Una victoria en 2024 podría llevarlo a intensificar su presión sobre ambos países, aumentando las sanciones y apoyando a la oposición en Venezuela. En el caso de Cuba, podría endurecer las restricciones económicas y diplomáticas, a pesar de los esfuerzos de algunas naciones latinoamericanas y europeas por acercarse a La Habana. La postura agresiva de EE.UU. hacia estos regímenes podría provocar tensiones con países como México, Argentina y otros que han mostrado apoyo a soluciones diplomáticas.
La victoria de Trump está enmarcada en la continuación de su estilo unilateral y confrontacional, sin embargo ha demostrado que el discurso resulta ser un tanto más beligerante que sus acciones. Es decir, sostiene un discurso que logra satisfacer las expectativas de su electorado, mientras en la practica sostiene una especie de equilibrio con los demócratas. De esa misma manera se espera que sus posturas sobre migración que tanto le preocupan a los hispanohablantes, sean en la práctica menos agresivas de lo que resultan en sus mítines.







