
Karol G, Feid, Maluma, J Balvin, Blssd y Ryan Castro publicaron recientemente la canción “+57”, título que hace alusión al indicativo colombiano, seguramente con el ánimo de enmarcar la reunión inédita de artistas paisas que en sus carreras individuales se han caracterizado por carreras publicitadas como exitosas.
La canción en primera instancia sería un reggaetón más, en el sentido de tener un ritmo pegajoso y una letra que seguramente tendría la acostumbrada temática de sensualidad y goce fiestero propio del género en general, pero no. Resultó siendo, según el ICBF, una peligrosa apología a la explotación sexual y explotación sexual infantil. No es la primera vez que una letra de reggaetón resulta polémica, no obstante, esta vez más el asunto se ha ido a más. Una línea de la letra llamó la atención de una enorme sección de la sociedad y la opinión publica, en ella cantan “Mamacita desde los fourteen” es decir, mamacita desde los 14 años. A partir de esa peligrosa normalización de la sexualización de mujeres menores de edad, se ha ido destejiendo palabra por palabra el contenido de una letra inoportuna y desafortunada que pasa por encima además de todo, del delicado panorama de explotación sexual infantil en Medellín.
No fue hace mucho que en investigaciones de las autoridades se logró interceptar el chat de un pedófilo con proxenetas donde pedía expresamente cuerpos de menores de edad que “supieran a qué iban”. Stefan Correa visitó 45 veces la capital de Antioquia para abusar de menores, presuntamente en todas sus visitas a la ciudad. Timothy Alan Livingston fue sorprendido con dos menores de 12 y 13 años ¿Cuántos más de estos criminales hay? ¿Cuántas organizaciones criminales de tráfico sexual se benefician con la normalización cultural de la explotación sexual y explotación sexual infantil?
En palabras de la directora del ICBF, Astrid Eliana Cáceres, la canción hace una representación de la metodología que siguen las redes de trata de explotación sexual. Cáceres hace énfasis en apartados de la letra que retratan el patrón de dichas organizaciones; la inducción por parte de un tercero (“Pero su amiga le dañó la mente”), la invitación a desconectarse de la comunicación telefónica lo cual conlleva a vulnerabilidad (“Apagó el cel pa no dejarse pillar”), la reiterativa invitación a considerar como impostora la condición de infancia o inocencia (“Una mamacita desde los fourteen”, “Parece inocente, esos ojitos mienten”), el consumo de drogas y alcohol (“Aquí lo que hay es exotic, pepa, guaro, Hpnotiq”), y finalmente la directora del Instituto pone una tilde en la frase “El sexo tiene código, que plata mata bonito”, un mensaje que no sólo pretende banalizar todo aquello que no tenga que ver con dinero, sino que representa y resume la realidad de la problemática: para algunos todo tiene un precio, hasta las niñas.







